Esa preciosa vida.

CONTROLA TU VIDA Esa preciosa vida

 

Como la ignorancia impide que la sensibilidad humana se desarrolle o se exprese completamente, se crea una situación de cárcel. En este mundo condicionado del samsara ¿por qué no podemos expresar plenamente la verdad real y nuestro potencial? Porque somos incapaces de controlar cuerpo, palabra y mente. Cuando lo comprendemos, empezamos a ver realmente el sufrimiento del samsara.

Puesto que poseemos esta preciosa vida humana, debemos ejercer cierto control sobre ella. Si decidimos, por ejemplo, que no queremos dañar físicamente a nadie, tenemos que poder evitarlo. No tendría que haber ningún obstáculo para expresar físicamente flexibilidad y  bondad. No debería existir tampoco ningún obstáculo para manifestar amabilidad al hablar. Deberíamos utilizar la palabra correctamente, con disciplina, de manera que beneficiara realmente a los demás. Y sí surgen pensamientos en la mente, someterlos.

Controlar cuerpo, palabra y mente equivale a ser un buen jinete. Podéis ir adonde queráis: el caballo va donde queréis que vaya. Un jinete inexperto, cuando monta un caballo salvaje, acaba yendo donde quiere el caballo. De la misma manera puedes comprobar que tu cuerpo va en una dirección y el habla en otra y las restantes sensibilidades no despejarse hasta bastante más tarde, si ocurre. Toda la estructura del camino budista –los diferentes niveles, prácticas y formas de estar sentado, de pie, pensando o actuando- es un soporte para aprender a trabajar con los conceptos mentales y desarrollar la capacidad de mantener la plena conciencia. Desde el punto de vista budista, es esencial adiestrar la mente a través de la meditación.

Esta preciosa vida ( página 31)

 

LA POSTURA DE MEDITACIÓN BÁSICA

 

Para empezar la práctica meditativa, se puede utilizar esta sencilla aproximación a la postura de siete puntos:

  1. Siéntate en el suelo con las piernas cruzadas sobre un cojín blando. Si puedes, siéntate en la postura del loto completo o la de medio loto. En el loto completo, ambos pies reposan sobre lo alto de los muslos con las plantas hacia arriba. Si resulta demasiado difícil, adopta la postura de medio loto, con un pie en el suelo bajo la otra pierna y el otro sobre lo alto del muslo opuesto. Si tienes problemas de rodillas o de espalda, siéntate en una silla. Para tener una buena concentración, es importante no sentir dolor. Lo esencial es que la columna esté recta.
  2. Pon las manos en una de las dos posiciones meditativas. Colocar las palmas de las manos sobre las rodillas fortalece las manos y el flujo de la energía aire en el cuerpo. La segunda posición, más tradicional, consiste en apoyar la mano derecha o izquierda sobre la otra mano, ambas palmas hacia arriba. Los pulgares se tocan formando un loto o una joya. Coloca las manos cuatro dedos por debajo del ombligo reposando sobre los pies o tocando los muslos y el abdomen, con las puntas de los pulgares casi al nivel del ombligo. Es imprescindible que la energía fluya en las manos, para lo cual el cuerpo debe estar erguido. Si esta postura  es demasiado difícil o tienes los brazos y manos largos, pon las manos en las rodillas.
  3. La columna tiene que estar derecha “como una flecha que te atraviesa desde la coronilla al trasero”.
  4. Los hombros están rectos también, echados hacia atrás pero relajados, con los brazos paralelos a los costados del cuerpo “como un águila dispuesta a volar”.
  5. La barbilla está ligeramente plegada hacia la nuez de la garganta. Por tanto, el cuello está un poco inclinado pero no tenso. La posición de la barbilla ayuda a enderezar la columna.
  6. La punta de la lengua debe tocar la parte delantera del paladar o la base de los dientes delanteros.

Los  ojos están abiertos y la mirada se desliza por la nariz hacia un punto directamente delante de ti. Toma dicho punto como soporte para mantener la plena atención. Mantén la postura con los ojos abiertos. Cerrar los ojos parece que facilita la práctica; da sólo temporalmente un enfoque en un solo punto. Los ojos son la principal puerta de entrada de la distracción y necesitan estar habituados. De otra manera, las distracciones aparecerán cuando abras los ojos.

Esta preciosa vida (página 178)